Tras la movida opositoril que me ha ocupado y preocupado en estos 2 últimos años, no me ha quedado otra que buscarme la vida por otros caminos, que poco a nada tienen que ver con el de la docencia. De una día para otro, tuve que cambiar el "chip", y cual camaleón adaptarme a algo totalmente diferente. Los primeros días me encontraba en mi nuevo centro de trabajo (de teleoperador, para quien no lo supiera todavía)como un elefante en una cacharrería. De un día para otro dejé de hablar del tribunal, para hablar de los coordinadores, de hablar de unidades didácticas a hablar de protocolos de llamadas, dejé de manejar el Word para manejar el Clarify y dejé que se desinflara el ropaje de profesor que venía tejiendo desde hacia mucho tiempo, para colgarme uno cargado de lentejuelas de realidad.
Han pasado ya algunas semanas desde que empecé. El trabajo es durillo, pero que quereis que os diga, los he tenido peores. Estoy conociendo a gente interesante e incluso si te lo tomas con humor, puedes llegar a pasartelo bien.
El horario que tengo (de 17 a 1)no me permite publicar en el blog con la frecuencia que me había planteado, pues siempre he sido un internauta nocturno, ni me permite visitar los blogs que suelo frecuentar, es por eso que os pido, que aunque escriba con menos frecuencia no dejeis de visitarlo, pues sigo en pie de guerra y con más ganas que nunca.
Abrazos para todos.




